Opinión

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¿Por qué los ingenieros no somos escuchados?

Por Mauricio Castillo, presidente Comisión Infraestructura Pública del Colegio de Ingenieros. Se dice con frustración que los ingenieros experimentados no son escuchados en decisiones que requieren análisis técnicos rigurosos. La queja…

Por Mauricio Castillo, presidente Comisión Infraestructura Pública del Colegio de Ingenieros.

Se dice con frustración que los ingenieros experimentados no son escuchados en decisiones que requieren análisis técnicos rigurosos. La queja es válida, pero culpar solo a los decisores es incompleto: hay que mirar también a la profesión.

La formación ingenieril prioriza especialización, precisión y lenguaje técnico. Esta fortaleza se vuelve barrera al aplicarse sin adaptaciones en ámbitos con códigos distintos. A menudo, soluciones técnicas se presentan de forma inaccesible, asumiendo que su corrección basta para convencer en lo social, político o institucional.

Además, muchos ingenieros han perdido interés por humanidades y disciplinas no técnicas, lo que empobrece comunicación, contexto y empatía. Así, proyectos brillantes se explican igual ante expertos, autoridades o comunidades, ignorando diferencias en intereses, conocimientos y temores.

Las decisiones humanas no son solo racionales: incluyen emociones, valores, incentivos y sesgos. Pretender que un informe técnico impecable oriente elecciones complejas ignora el juicio real.

Aristóteles lo advirtió: no basta decir lo verdadero, hay que hacerlo creíble. La verdad técnica, sin relato comprensible y oportuno, se archiva.

Antes de quejarnos, asumamos responsabilidad: para que buenos proyectos avancen, hay que diseñar también su comunicación eficaz. Esto requiere entender el contexto social-político, adaptar el lenguaje y reconocer lo emocional.

Es clave integrar comunicadores, sociólogos, economistas y expertos en políticas públicas. Esta colaboración potencia la ingeniería y su impacto social.

En resumen, la razón técnica es necesaria pero insuficiente. Para transformar ideas en decisiones, la ingeniería debe dialogar con humanidades y recuperar el arte de persuadir con rigor.


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