Por Catherine Cumming, secretaria ejecutiva Consejo de Modernización de Relaciones Contractuales del IC La ejecución de proyectos de infraestructura exige algo más que buenas bases de licitación y contratos técnicamente sólidos….
Por Catherine Cumming, secretaria ejecutiva Consejo de Modernización de Relaciones Contractuales del IC
La ejecución de proyectos de infraestructura exige algo más que buenas bases de licitación y contratos técnicamente sólidos. Requiere también mecanismos capaces de gestionar oportunamente las diferencias que inevitablemente surgen durante su desarrollo. Cuando estas discrepancias no se abordan a tiempo, pueden transformarse en retrasos, sobrecostos y controversias que terminan prolongándose por años.
En este contexto, la propuesta de la Dirección General de Obras Públicas (DGOP) para establecer un Mecanismo de Resolución de Controversias (MRC) representa un avance relevante para mejorar la gestión contractual de las obras públicas.
La iniciativa parte de un diagnóstico que compartimos: Chile necesita relaciones contractuales más modernas, previsibles y colaborativas, que permitan enfrentar las diferencias durante la ejecución de los proyectos sin que estas necesariamente desemboquen en litigios.
Desde el Instituto de la Construcción junto con el MOP hemos promovido la resolución temprana de controversias y una mirada más colaborativa de las relaciones contractuales. En el 2017 se realizó un piloto de Mecanismo de Resolución Temprana de Controversias ,que contemplaba la creación de un panel de expertos para cada contrato de obras públicas, con el objetivo de acompañar su ejecución. La experiencia demostró el valor de contar con una instancia técnica independiente que permitiera anticipar y abordar oportunamente las discrepancias que surgieran durante la ejecución de los contratos.
Esta experiencia resulta especialmente pertinente al analizar las actuales propuestas. La principal diferencia entre el proyecto de la DGOP y el Mecanismo de Resolución Temprana de Controversias (MRTC) radica en el momento y la forma en que se interviene. Mientras la propuesta de la DGOP se orienta principalmente a resolver las controversias una vez que estas se han configurado, mediante un Panel Técnico permanente, el MRTC incorpora una lógica preventiva y de acompañamiento durante toda la ejecución contractual.
Sin embargo el proyecto de la DGOP también incorpora esta mirada preventiva para identificar tempranamente las discrepancias y facilitar soluciones oportunas, mediante las alertas tempranas.
Como Instituto de la Construcción y desde el Consejo para Modernizar las Relaciones Contractuales, creemos que estos cambios permiten crear normas e instituciones que permitan que mandantes y contratistas tengan mayores certezas, enfrenten oportunamente sus diferencias y mantengan el foco en aquello que finalmente importa: que las obras se ejecuten a tiempo, con eficiencia y con el mejor uso posible de los recursos públicos.
La discusión sobre estos mecanismos ofrece, por tanto, una oportunidad para avanzar desde una cultura predominantemente reactiva hacia una gestión contractual preventiva. Resolver bien las controversias es importante; evitar que escalen innecesariamente es aún más valioso.
El desafío ahora es perfeccionar estas herramientas, definir con claridad sus atribuciones y asegurar que su implementación contribuya efectivamente a prevenir y resolver oportunamente las discrepancias que surjan durante la ejecución de los contratos.
Avanzar en esta dirección permitirá contar con contratos de obras públicas más eficientes, relaciones público-privadas más transparentes y colaborativas, y una infraestructura que responda mejor a las necesidades del país.