Por Marcos Brito, director ejecutivo Instituto de la Construcción La capacidad técnica y la rapidez institucional para reaccionar ante los desafíos en materia de resiliencia estructural marcan la diferencia en el…
Por Marcos Brito, director ejecutivo Instituto de la Construcción
La capacidad técnica y la rapidez institucional para reaccionar ante los desafíos en materia de resiliencia estructural marcan la diferencia en el desarrollo de un país. En este escenario, la articulación entre el sector público y privado, junto a la academia y especialistas de primer nivel, resulta fundamental para revisar los estándares existentes y proponer mejoras sustantivas.
Un ejemplo de esta capacidad de respuesta técnica sólida ha sido la promulgación de normativas clave que actualizaron exigencias en diseño sísmico y en hormigón armado, basadas en evidencia y en la experiencia recogida por los expertos.
Actualmente, el sector de la construcción se mantiene atento a hitos relevantes, como las actualizaciones de las normas NCh430 sobre requisitos de diseño y cálculo en hormigón armado, y la NCh433, referida al diseño sísmico de edificios. Estas piezas constituyen el marco técnico esencial que regula cómo diseñamos y construimos en un entorno geográfico complejo.
Chile ha demostrado ser capaz de articular talento, conocimiento y voluntad para mejorar sus estándares en tiempos acotados. Sin embargo, esa experiencia debe transformarse en una hoja de ruta hacia el futuro. Necesitamos una metodología permanente, transparente y ágil para la revisión y actualización de nuestras normas técnicas. Este sistema debe combinar el rigor técnico con plazos definidos y mecanismos claros de coordinación entre las autoridades, los organismos técnicos y el mundo académico y privado.
La seguridad de las personas no puede depender únicamente del desarrollo normativo puntual. Modernizar la forma en que actualizamos nuestra normativa es, en sí misma, una política de resiliencia. El desafío hoy es no conformarnos con lo logrado, sino fortalecer el sistema que nos permite aprender y mejorar de manera constante antes de enfrentar el próximo gran desafío sectorial.