Por Marcelo Soto, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional del Minvu y director del Instituto de la Construcción Este 7 de julio, al conmemorar el Día Mundial…
Por Marcelo Soto, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional del Minvu y director del Instituto de la Construcción
Este 7 de julio, al conmemorar el Día Mundial de la Conservación del Suelo, es oportuno reflexionar sobre la importancia de este recurso desde una perspectiva técnica y estructural.
En los procesos constructivos, el suelo es un parámetro relevante, pues es el que da soporte a cualquier obra de edificación de manera permanente, y su condición va en directa relación con el comportamiento que tendrá, por ejemplo, una vivienda.
La calidad del suelo puede determinar en gran medida, el éxito o fracaso de un proyecto. Por ello, su estudio y caracterización técnica —a través del Informe de Mecánica de Suelos— debe ser una práctica obligatoria y normada, no solo en obras de gran envergadura, sino también en proyectos habitacionales. Por eso insistimos en que conocer el estado, la calidad y el comportamiento del suelo no puede ser un trámite, sino una parte esencial del proceso constructivo.
Desde la División Técnica del Minvu, hemos trabajado junto a consultores y equipos especializados en distintos tipos de suelos que presentan desafíos únicos en nuestro país: no solo los suelos orgánicos del sur de Chile, que tienen muy baja capacidad resistente y requieren técnicas de mejoramiento o reemplazo, sino también suelos salinos, suelos expansivos y suelos licuables, cada uno con características que exigen estudios específicos y soluciones adaptadas.
Muchos de estos estudios han sido la base para nuevas normativas nacionales y para herramientas prácticas como el Manual de Suelos Orgánicos. Hoy está en su etapa final de edición, por lo que esperamos ponerlo a disposición este año para apoyar a profesionales en diseño, construcción e inspección, entregando criterios claros para evaluar ensayos, aplicar técnicas de mejoramiento y habilitar terrenos de forma segura.
Todo este trabajo tiene un solo objetivo: que nuestras viviendas y ciudades sean cada vez más sostenibles y resilientes, capaces de adaptarse a la realidad de nuestro territorio y a los desafíos crecientes del cambio climático.
El conocimiento especializado del suelo y el cumplimiento de la normativa vigente no son opcionales. Conocer los suelos en nuestro país es un aspecto fundamental en materia de la construcción, principalmente porque su estudio y análisis tienen impacto directo en el desarrollo de las soluciones habitacionales y urbanas para que perduren en el tiempo.