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Circularidad desde la primera piedra: las ventajas que se deciden en el diseño

Se estima que sobre el 80% de los impactos ambientales de un producto se determinan en su etapa de diseño. En construcción, esto abre una oportunidad enorme —y muchas veces invisible—…

Se estima que sobre el 80% de los impactos ambientales de un producto se determinan en su etapa de diseño. En construcción, esto abre una oportunidad enorme —y muchas veces invisible— para reducir impactos y costos desde el origen.

Por Bernardita Ortiz Landaeta, CEO y Founder Patagonia Circular.

Cuando colocamos la primera piedra celebramos un inicio. Pero, en rigor, lo clave ya ocurrió: mientras se inicia la obra, la mayor parte de su huella y buena parte de su costo ya fueron definidos, aguas arriba, cuando nadie estaba para la foto. La circularidad no es una estrategia de fin de vida: es una decisión estratégica que se toma desde el diseño.

Sabemos que la construcción es una de las industrias de mayor impacto y una de las que menos innova. Y ahí está la gran oportunidad: rediseñar productos y sistemas para reducir impactos desde el origen. Solemos mirar solo el fin del proceso —reciclar maderas, metales y plásticos, y gestionar la demolición—, pero en Chile valorizamos menos del 4% del RCD*. Esa cifra refleja falta de planificación aguas arriba: pérdida de oportunidades de innovación, socioambientales y de costos.

La buena noticia: las opciones más circulares suelen ser las más rentables. La construcción industrializada mejora la eficiencia logística, la trazabilidad y el control de impactos. Especificar proveedores locales acota el radio de abastecimiento: menos huella y menor costo de transporte. Materiales “circulares”, durables y de baja mantención extienden la vida útil y reducen reposiciones. Optimizar la cubicación y prevenir mermas mejora el rendimiento por partida. Cada decisión de diseño paga doble: en impacto y en competitividad.

¿Qué falta para incorporar la circularidad antes de la primera piedra? Conciencia de que lo que no se planifica desde el diseño nos pasa la cuenta. Hoy los costos ambientales son multidimensionales —reputación, marca, inversión, competitividad—. Hacerlo bien no es solo cumplir la norma: genera impacto sistémico, encadenamiento productivo y mejores espacios para vivir.

No partimos de cero: la familia ISO 59000 entrega un marco para medir circularidad; la Hoja de Ruta RCD y de Economía Circular en Construcción 2035 la impulsa nuestro sector; y certificaciones como LEED y CES ya reconocen estas prácticas. El desafío es acelerar su adopción, sobre todo en regiones, donde la geografía vuelve aún más relevante la planificación anticipada.

Desde un territorio extremo como Magallanes veo con optimismo la aplicación de la Economía Circular en Construcción: la circularidad no es un lujo ni un trámite, sino una ventaja competitiva y una forma más inteligente de usar los recursos finitos. La invitación es a mirarla de manera sistémica, integrando innovación, tracción económica y competitividad sobre una base sustentable. Porque la primera piedra circular no se pone en la obra: se pone en el diseño.

(*) Construye2025 / Hoja de Ruta


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