Por Lucio Ricke, presidente del Consejo de Normalización de la Construcción Chile se encuentra en un momento especialmente relevante para el desarrollo normativo en el ámbito de la ingeniería estructural. La…
Por Lucio Ricke, presidente del Consejo de Normalización de la Construcción
Chile se encuentra en un momento especialmente relevante para el desarrollo normativo en el ámbito de la ingeniería estructural. La actualización y publicación de normas técnicas fundamentales representa un avance para los profesionales del sector, así como una contribución directa a la seguridad de las personas, la continuidad operacional de las infraestructuras y la resiliencia del país frente a amenazas naturales.
En este escenario, la oficialización por parte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de la norma NCh 2369:2025 Diseño sísmico de estructuras e instalaciones industriales, constituye un hito de gran importancia. Esta norma fortalece los criterios de diseño sísmico para instalaciones industriales, un ámbito especialmente sensible por su impacto productivo, económico, ambiental y social. Contar con estándares actualizados permite avanzar hacia estructuras más seguras y preparadas para responder adecuadamente ante eventos sísmicos, resguardando tanto a las personas como a los procesos críticos que allí se desarrollan.
A ello se suma la publicación, a mediados del año pasado por parte del Instituto Nacional de Normalización, de la NCh 432:2025 Diseño estructural – Cargas de viento. Esta actualización incorpora mejoras sustantivas en la determinación de las cargas de viento, un aspecto cada vez más relevante para el diseño estructural, especialmente en un contexto donde los eventos climáticos extremos demandan criterios técnicos más precisos y acordes con la realidad actual.
Hoy también debemos destacar la publicación por parte del INN de la NCh 433:2026, Diseño sísmico de edificios, una norma central para nuestro país y para la seguridad de las viviendas y edificaciones. Su actualización permite incorporar nuevos conocimientos, aprendizajes y criterios técnicos que contribuyen a aumentar la seguridad sísmica de las construcciones, reafirmando el compromiso histórico de Chile con una ingeniería estructural de alto estándar.
Estos avances no son hechos aislados, forman parte de un proceso continuo de modernización normativa, indispensable para acompañar los desafíos de la construcción actual y futura. Las normas técnicas son herramientas esenciales para elevar la calidad, reducir riesgos y entregar certezas a quienes diseñan, construyen, regulan y habitan nuestras edificaciones e infraestructuras.
Finalmente, es importante reconocer que estos grandes avances normativos son posibles gracias al trabajo riguroso, generoso y sostenido de un gran número de profesionales y académicos del mundo público, privado y universitario. Su aporte técnico, realizado muchas veces de manera gratuita y desinteresada, refleja un compromiso profundo con el país y con el bienestar de la comunidad.
El escenario normativo de 2026 nos invita a valorar ese esfuerzo colectivo y, al mismo tiempo, a seguir fortaleciendo los espacios de colaboración que permiten construir normas más pertinentes, actualizadas y alineadas con los desafíos de Chile. Porque detrás de cada norma hay mucho más que un documento técnico: hay conocimiento, experiencia y una responsabilidad compartida con la seguridad y calidad de vida de las personas.