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Pablo Maturana tras misión chilena en Venezuela: “Tenemos el deber moral de compartir el conocimiento y nuestra experiencia”

Agosto 31, 2026

El director del Instituto de la Construcción y académico de la Escuela de Construcción Civil UC integró la comitiva interdisciplinaria enviada por Cancillería y la Pontificia Universidad Católica de Chile para apoyar la evaluación de estructuras dañadas tras los terremotos en Venezuela y proponer acciones para el futuro. Desde su experiencia en terreno, destacó la importancia de la colaboración técnica, la mirada multidisciplinaria y el aporte que Chile puede entregar en ingeniería sismorresistente.

El director del Instituto de la Construcción, en representación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pablo Maturana, integró la misión de expertos enviada a Venezuela por Cancillería y la UC para apoyar el proceso de evaluación de daños y reconstrucción de estructuras afectadas por los terremotos ocurridos en ese país.

La comitiva estuvo conformada por 14 profesionales de distintas especialidades, quienes trabajaron en coordinación con el Ministerio de Transporte de Venezuela, a cargo de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructuras. La delegación fue liderada por Matías Hube, académico UC y director del Departamento de Ingeniería Estructural y Geotécnica, y concentró sus trabajos en Caracas y La Guaira.

Maturana explica que la misión tuvo un carácter humanitario y técnico. “La misión fundamental fue una ayuda humanitaria que hizo Chile a Venezuela, de mandar una delegación de expertos multidisciplinaria con la finalidad de apoyar a la Comisión Presidencial del Transporte y la Infraestructura, que es la que está manejando todo el tema de la futura reconstrucción de los desastres que llegaron producto del terremoto del 24 de junio”, señala.

El académico de la Escuela de Construcción Civil UC formó parte de un equipo integrado por ingenieros estructurales, arquitectos, constructores civiles, geofísicos y un médico urgenciólogo. Su rol estuvo centrado en la evaluación del estado de edificios y hospitales con daño severo producto del sismo.

“El rol que me tocó desempeñar fue, entre otras cosas, evaluar el estado de estructuras de edificios y hospitales que estaban con daño severo producto del sismo, para identificar su recomendación respecto de si correspondía demoler, si había posibilidades de reparar, rehabilitar o que estaban sin daño estructural”, comenta.

Además, la misión dejó recomendaciones a la comisión presidencial venezolana respecto de las causas observadas en terreno. El académico precisó que el informe fue entregado antes del regreso de la delegación chilena y que las conclusiones recogieron una mirada amplia sobre los factores que incidieron en los daños.

Observaciones en terreno

De acuerdo con su testimonio, el fenómeno combinó diversas condiciones. En primer lugar, mencionó que se trató de un sismo distinto a los que suelen observarse en Chile. “Es un sismo muy diferente a los que estamos acostumbrados en general, siendo un sismo cortical, producto de una falla geológica local que está dentro de la misma placa continental, cuyo efecto se puede apreciar directamente a nivel de superficie del terreno”, indica.

También destacó las condiciones naturales de La Guaira, zona donde se concentró el mayor desastre observado por la delegación. Según explicó, esta área está separada de Caracas por el monte Ávila, desde donde históricamente han descendido crecidas de ríos que arrastran sedimentos hacia el mar. “El terreno donde se fundaron muchas de las estructuras es un terreno de sedimento, que amplificó de alguna manera el efecto del sismo”, afirma.

A ello se sumaron factores asociados al diseño, la antigüedad de algunas edificaciones, soluciones constructivas inadecuadas y problemas de ejecución. “Había muchas construcciones que eran previas al terremoto de 1967, y otras que tenían fallas de diseño y soluciones constructivas muy inadecuadas, además de procesos constructivos mal ejecutados”, sostiene.

Para Maturana, uno de los aspectos más relevantes de la misión fue la conformación interdisciplinaria del equipo. “Quisiera destacar el afiatamiento que se formó en este grupo de 14 personas, donde en primer lugar se trabajó con mucho respeto de las especialidades de cada uno, pero muy dialogante, muy de conversación”, señala.

Esa composición permitió abordar distintas dimensiones del problema: geofísica, diseño estructural, construcción, patrimonio y respuesta sanitaria frente a la emergencia. Respecto del médico urgenciólogo que integró la comitiva, Maturana destaca que pudo colaborar en el análisis del manejo de la emergencia y valorar el trabajo del personal de salud local en condiciones de alta exigencia.

En terreno, la delegación también observó que Venezuela seguía en proceso de toma de decisiones respecto de estructuras inestables, remoción de escombros y definición de qué hacer con las zonas afectadas. “Está claro que volver a fundar en esos terrenos, en las condiciones que se habían hecho las estructuras originalmente, es someterse nuevamente a una situación de riesgo cierto”, advierte.

Los aprendizajes

Consultado por los aprendizajes para América Latina, Maturana cree que la condición sísmica de la región exige especial cuidado en los sistemas constructivos, la ejecución de las obras y la supervisión profesional. A su juicio, la experiencia observada refuerza la importancia de contar con profesionales universitarios competentes en el proceso de ejecución de la obra y con sistemas estructurales adecuados.

En ese contexto, compara algunas de las tipologías observadas con la experiencia chilena. “Los tipos estructurales que se construyen en nuestro país son mucho más seguros”, afirmó, destacando el uso de muros estructurales, la aislación sísmica y el desarrollo normativo en elementos no estructurales.

Uno de los puntos que más llamó su atención fue el comportamiento diferenciado entre edificios con sistemas en base a pórticos y aquellos conformados con muros. “Allá los pocos edificios que nos encontramos sin daño estaban conformados en base a muros, a diferencia de los otros que eran con pórtico”, señaló.

También menciona el impacto de elementos no estructurales, especialmente tabiquerías de albañilería no confinadas. Según explica, en algunos casos estos elementos pesados contribuyeron a daños severos y riesgos para las personas. “El tema que se ha hecho acá en Chile de establecer una normativa para elementos no estructurales es súper importante”, analiza.

Para Maturana, la participación chilena en esta misión también expresa una responsabilidad de colaboración internacional. “Yo creo que ese es un deber incluso moral y, en ese sentido, quisiera destacar el esfuerzo que hizo la universidad en conjunto con la Cancillería”, afirma.

Desde su mirada, el conocimiento técnico desarrollado en Chile no debe quedar restringido al ámbito local. “No podemos quedarnos con el conocimiento oculto acá y no sacarlo y colaborar en estas ocasiones que lo están pasando pésimo en esos países”, señala.

El director del IC agrega que este tipo de experiencias también refuerza el aporte que Chile puede hacer en materia de cooperación técnica regional. Aunque precisa que no participa directamente en el Código Modelo Sísmico para América Latina y El Caribe, afirma que misiones como esta fortalecen la visión país y la confianza en la ingeniería chilena.

“No me cabe la menor duda que claramente en forma directa o indirecta la visión país que se tiene aumenta y se acrecienta con estas misiones y con transmitir un poco lo que hacemos acá en Chile y por qué en Chile tenemos una ingeniería sismorresistente de primer nivel”, concluyó.


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