Por Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción (IC) Hace cinco años, la industria de la construcción en Chile se propuso un desafío que, en su momento, parecía ambicioso: iniciar…
Por Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción (IC)
Hace cinco años, la industria de la construcción en Chile se propuso un desafío que, en su momento, parecía ambicioso: iniciar una transición real hacia un modelo más sostenible, eficiente y resiliente. Así nació la Estrategia de Economía Circular en Construcción, una iniciativa impulsada por la Cámara Chilena de la Construcción, el Instituto de la Construcción y Construye2025 y administrada por la CDT, que hoy muestra avances concretos y un camino claro a seguir.
Desde el Instituto de la Construcción, entendimos desde el primer momento que esta transformación debía tener como pilar la creación de capacidades técnicas y normativas. La economía circular no es solo una declaración de principios, sino una práctica que requiere marcos regulatorios actualizados, metodologías validadas y confianza en la calidad de los materiales y procesos.
En este periodo, hemos contribuido activamente al desarrollo de nuevas normas técnicas, guías y buenas prácticas, generando un ecosistema normativo que habilita la valorización de residuos, la trazabilidad de materiales y el diseño con criterios circulares. Pero quizás lo más relevante ha sido la colaboración que esta estrategia ha convocado: más de 180 instituciones públicas, privadas y académicas han sido parte de este esfuerzo común.
También hemos aprendido que los cambios profundos requieren tiempo y continuidad. Si bien los resultados son alentadores —más de 5.000 personas capacitadas, cientos de proyectos innovadores, millones de dólares movilizados en financiamiento verde—, aún enfrentamos barreras culturales, técnicas y de mercado que deben ser abordadas con decisión y visión de largo plazo.
La circularidad no es una moda. Es una necesidad estructural en un planeta con recursos finitos y frente a una crisis climática ineludible. El sector construcción tiene la oportunidad y la responsabilidad de liderar esta transformación. Nuestro compromiso, como Instituto de la Construcción, es seguir generando conocimiento, articulando actores y aportando evidencia para que esta visión se traduzca en acciones concretas.
El futuro de la construcción en Chile será circular, o simplemente no será.