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Manual apunta a reducir discrecionalidad y fortalecer buenas prácticas en seguridad de edificaciones residenciales

Agosto 31, 2026

El ingeniero civil Ignacio Santa María, director del Instituto de la Construcción e integrante del comité que desarrolla el Manual de Planes de Seguridad y Emergencia (PSE), destacó que el trabajo busca ordenar criterios, aclarar exigencias vigentes y promover la participación temprana de especialistas para mejorar la prevención, evacuación y respuesta ante emergencias.

El Manual de Planes de Seguridad y Emergencia (PSE) para edificaciones residenciales avanza con un objetivo que, según explica el ingeniero civil Ignacio Santa María, director del Instituto de la Construcción en representación de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) e integrante del comité que desarrolla este trabajo, surgió a partir de una necesidad concreta: reducir la dispersión de criterios en la tramitación y revisión de estos planes.

De acuerdo con Santa María, el trabajo comenzó al constatar que existía “mucha discrecionalidad en Bomberos mismos y en las municipalidades sobre qué es lo que te pedían, qué es lo que debía contener este plan”, especialmente al momento de presentar el documento requerido para solicitar la recepción municipal de un proyecto, situación generaba escenarios muy distintos según la comuna o la institución revisora. 

En el desarrollo del comité, el alcance inicial se fue ampliando. Así, lo que partió como una búsqueda de formato y contenidos mínimos para facilitar la recepción municipal derivó en un análisis más completo sobre qué exige actualmente la normativa y qué buenas prácticas pueden incorporarse para mejorar la calidad de los proyectos.

“Empezamos a estudiar qué cosas estaban mandadas reglamentariamente por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, qué estaba incluido como condiciones mínimas y necesarias”, explica Santa María. Sin embargo, precisó que el objetivo del comité no ha sido crear nuevas obligaciones: “No era el objetivo de este grupo crear una normativa nueva o modificar la Ordenanza, sino ver cuál era el formato al que uno tenía que llegar”.

Integración temprana

Uno de los aprendizajes relevantes del proceso fue la necesidad de incorporar a los especialistas desde etapas tempranas del proyecto. El profesional comenta que el comité identificó que, en muchos casos, los profesionales vinculados a seguridad o prevención llegaban cuando el diseño ya estaba avanzado o incluso construido, encontrándose con elementos que no cumplían adecuadamente con la reglamentación.

“Nos dimos cuenta que era muy importante que el asesor de seguridad, de incendio o el especialista participe desde el principio del proyecto”, indica. A modo de ejemplo, menciona situaciones vinculadas a redes húmedas, iluminación de emergencia o vías de escape que, al detectarse al final, obligaban a corregir instalaciones o emitir informes de incumplimiento.

En esa línea, sostiene que muchos errores podrían prevenirse si son abordados oportunamente. “Los aportes de los ingenieros fueron muy importantes, sobre todo en errores que se cometen en los proyectos y en las construcciones y que, si uno los toma desde el principio, es muy fácil evitarlos”, afirma.

Además, el manual contempla una mirada sobre el ciclo de vida del proyecto. Santa María cuenta que el comité trabajó una carta Gantt para identificar en qué etapas deberían participar los especialistas: desde el inicio del diseño, durante la obra, al momento de la recepción y luego en la vida útil del edificio, cuando el plan debe servir efectivamente a sus habitantes.

Respecto de su alcance, precisa que el documento estará orientado específicamente a edificaciones residenciales y no a edificios mixtos u otros usos. Además, el manual tendrá un carácter de recomendaciones y buenas prácticas. “Son sugerencias, son buenas prácticas, finalmente”, confirma, agregando que el documento busca aportar a una cultura preventiva en este tipo de edificaciones. “Apunta a mejorar la calidad de lo que tiene que ver con prevención, evacuación y emergencia”, añade, y finalmente a salvar vidas frente a una emergencia, ya sea de los habitantes de las viviendas como de los Bomberos o rescatistas a cargo.

Ignacio Santa María también destaca el carácter colaborativo del trabajo desarrollado, con participación de actores provenientes de distintos ámbitos públicos y privados. A su juicio, “fue un trabajo muy participativo”, valorando la disposición de los integrantes del comité para aportar experiencia con foco en el resultado final.

En ese sentido, este proceso refleja el rol del Instituto de la Construcción como espacio de articulación técnica. “Somos gente que venimos de la academia, de los ministerios de Vivienda y Obras Públicas, arquitectos revisores de proyectos, proveedores, proyectistas, inmobiliarios y miembros de la CChC, y todos podemos aportar un trabajo súper colaborativo entre el área privada y el área pública, lo que es justamente una de las características de los trabajos o estudios que se pueden hacer bajo el alero del Instituto de la Construcción”, concluye.


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