Agosto 31, 2026
El presidente del Consejo de Normalización de la Construcción (CNC), que funciona bajo el alero del Instituto de la Construcción, destacó que la oficialización de ambas normas valida un trabajo técnico colaborativo y permite avanzar hacia criterios obligatorios para el diseño sísmico de edificios y la evaluación de cargas de viento.
La oficialización de las normas NCh433:2026 Diseño sísmico de edificios y NCh432:2026 Cargas de viento representa un hito relevante para la construcción en Chile, tanto por su impacto técnico como por el proceso colaborativo que permitió actualizar ambos textos normativos.
Así lo señala Lucio Ricke, presidente del Consejo de Normalización de la Construcción (CNC), instancia que funciona bajo el alero del Instituto de la Construcción y que ha mantenido una preocupación permanente por el desarrollo de la normativa técnica en el sector.
Para Ricke, la oficialización de ambas normas “representa la certificación y validación del Estado de Chile a través de los ministerios de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y de Obras Públicas (MOP), respectivamente, del trabajo normativo liderado por el Instituto Nacional de Normalización (INN)”.
El presidente del CNC destaca que detrás de estas normas hubo un trabajo amplio y colaborativo, en el que participaron personas que aportaron conocimiento y experiencia técnica de manera gratuita, con el objetivo de redactar textos consensuados “para el beneficio de la industria y de la comunidad en general”.
Según explica, los procesos técnicos se iniciaron con sus respectivos anteproyectos de norma. En el caso de la NCh433:2026, el trabajo fue desarrollado en un comité liderado por ACHISINA, mientras que la NCh432:2026 tuvo un proceso encabezado por el Colegio de Ingenieros. Posteriormente, ambas normas siguieron las etapas de consulta pública y trabajo de comités en el INN.
Ricke indica que estos textos “serán obligatorios al comienzo del año 2027” y que ambos procesos incorporaron nuevos conocimientos acumulados desde sus versiones anteriores. En el caso de la NCh433:2026, precisa que se recogió la experiencia técnica aprendida tras el terremoto del 27F, incluyendo lo ya incorporado en el DS61 de 2011 del Minvu (también trabajado por los especialistas en el Instituto de la Construcción, bajo el mandato del Minvu). En tanto, la NCh432:2026 actualiza su metodología en base al ASCE 7-22.

Respecto del rol de la normalización, Ricke sostiene que esta permite transformar conocimiento técnico especializado en criterios comunes para distintos actores del proceso constructivo. “La normalización técnica establece requisitos mínimos que debe respetar todo actor en cualquier desarrollo técnico que realice en cada proceso productivo”, afirma.
Agrega que, a partir del conocimiento generado tanto en el ámbito académico como en la experiencia profesional, las normas establecen requisitos mínimos para materiales, procedimientos de diseño, productos y estructuras. Esto permite contar con procesos de revisión o auditoría técnica “de manera sistemática y predecible”.
Sin embargo, advierte que una norma solo se transforma en un aporte efectivo si es conocida, validada y aplicada en las distintas etapas del proceso constructivo. Para ello, reafirma la necesidad de que en su desarrollo participen actores de la academia, la industria y el Estado, y que luego sea difundida “de la manera más amplia y clara posible”.
En ese sentido, Ricke valora el aporte histórico de las normas de amplia utilización en Chile, señalando que han contribuido al “buen comportamiento de las estructuras en Chile”.
Qué significa la oficialización
Uno de los aspectos centrales de la oficialización es que permite pasar desde un texto técnico voluntario a una exigencia reconocida dentro del marco legal.
Además, precisa que, en el ordenamiento jurídico chileno, existen distintos niveles de jerarquía normativa, entre ellos las leyes, los reglamentos y las normas técnicas. Estas últimas deben ser reconocidas por el Estado, a través de alguno de sus ministerios, y luego consideradas en una ley o reglamento que las haga obligatorias.
“La publicación del INN de una norma técnica es la culminación de un gran trabajo técnico, pero legalmente solo alcanza un estatus de texto voluntario”, precisa. Por ello, añade que la oficialización y difusión son pasos necesarios para que una norma sea exigible en los distintos estamentos administrativos del Estado.
De acuerdo con el presidente del CNC, esto también permite definir “el marco legal exacto bajo el cual se juzgará la responsabilidad profesional de ingenieros, constructores y calculistas ante futuras fallas estructurales”.

Qué se viene
Sobre los desafíos de implementación, el presidente del CNC señala que el primero será la difusión de los nuevos textos para que la comunidad técnica comience a utilizarlos. Luego, vendrá la adaptación de las formas de trabajo en oficinas de ingeniería, la actualización de guías de diseño, las mallas curriculares en la academia y la calibración de los resultados obtenidos.
En particular, afirma que la NCh433:2026 requerirá incorporar nuevos parámetros para algunos sistemas constructivos, especialmente en madera y acero, además de nuevos requerimientos para la evaluación del sitio de fundación del proyecto. En el caso de la NCh432:2026, el desafío será adoptar las nuevas metodologías para la evaluación de cargas de viento.
Finalmente, Ricke recuerda que la legislación establece que la normativa aplicable a cada proyecto corresponde a la vigente al momento del ingreso municipal, en el caso habitacional, y a la firma de los contratos, en el ámbito industrial más general. Por ello, advierte que existirá un período en que será necesario verificar qué norma se aplica en cada proyecto.
Como reflexión final, plantea que la duración de ambos procesos normativos evidencia la necesidad de contar con mejores herramientas y financiamiento para actualizar con mayor periodicidad normas de esta importancia.