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Seminario sobre la NCh433 reunió miradas técnicas sobre el nuevo proceso normativo del diseño sísmico de edificios

Mayo 15, 2026

Organizado por la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes y patrocinado por AICE, ACHISINA y SOCHIGE, el seminario abordó el origen, alcance y principales cambios de la NCh433:2026, junto con materias específicas como clasificación sísmica de sitios, demandas en sitios F, estructuras de acero, madera y hormigón armado. 

El seminario “Diseño sísmico de edificios: nuevo proceso de la norma NCh433”, que contó con la moderación del ingeniero Rodrigo Astroza, reunió a representantes gremiales, académicos y especialistas para revisar el proceso de actualización de la NCh433:2026 y discutir sus principales implicancias técnicas. En la apertura, Jorge Tobar, presidente de AICE, subrayó que el trabajo normativo no termina con la publicación de un documento, sino que exige una etapa posterior de explicación, difusión y comprensión de los cambios incorporados. Desde esa perspectiva, vinculó el rol histórico de AICE en materias normativas con una convicción de fondo: la ingeniería estructural cumple una función esencial en la seguridad de las estructuras, la protección de la vida y el desarrollo productivo del país.

A continuación, Mario Lafontaine, presidente de ACHISINA, planteó que la norma discutida hoy no es “refundacional”, sino que mantiene en lo esencial la lógica metodológica del diseño prescriptivo que ya venía consolidada desde la norma de 1996 y, más adelante, desde el Decreto 61. Al mismo tiempo, advirtió que los edificios actuales no son los mismos que los de hace tres décadas y que el debate normativo ha debido enfrentarse a nuevas tipologías, mayores alturas, mayor irregularidad y a la irrupción de materiales y sistemas como prefabricados, acero y madera. En su reflexión, sostuvo además que la comunidad ingenieril tiende a permanecer en el statu quo y que la ingeniería también debe ser capaz de buscar soluciones innovadoras para responder a las necesidades del país.

Emilio Rojas: origen del proyecto, revisión INN y marco normativo del proceso

La primera exposición técnica estuvo a cargo de Emilio Rojas, coordinador de normas del Instituto Nacional de Normalización (INN), quien explicó el origen institucional del proyecto normativo. Señaló que el anteproyecto fue elaborado por ACHISINA, enviado por el MINVU al INN en 2020 y revisado posteriormente para asegurar que el documento cumpliera con el carácter y estructura de una norma técnica chilena. En ese proceso, precisó, el INN no revisó el contenido técnico del anteproyecto en cuanto a su mérito ingenieril, sino aspectos de forma, referencias normativas y consistencia con la NCh2:2006, que es la “Guía para la estructuración y redacción de Normas Chilenas y Especificaciones Técnicas” elaborada por el INN.

Rojas explicó que dos de los temas relevantes del anteproyecto —la aceptación del diseño por desempeño mediante la guía de ACHISINA y el uso de criterios de interpretación asociados al método H/V— debieron canalizarse en normas nuevas, dando origen a la NCh3792 sobre diseño basado en desempeño y la NCh3793 sobre obtención de parámetros geofísicos como Vs30 y Tg. También detalló la magnitud del proceso: 44 organizaciones participaron en consulta pública, se recibieron 240 observaciones y el comité técnico sesionó 57 veces, con una asistencia promedio de 56 personas. Entre los pocos puntos llevados a disenso destacó la discusión sobre el aumento del drift de entrepiso para acero y madera, que finalmente fue resuelta por el Consejo del INN. 

Finalmente, recordó que la norma fue publicada por el INN el 26 de marzo de 2026, quedando técnicamente vigente, pero aún a la espera de su oficialización por la autoridad competente. También anunció que el ecosistema normativo sigue en movimiento, con avances en normas como la NCh3792, la NCh431, la NCh430 y el estudio de actualización de la NCh3389.

Carlos Peña: continuidad normativa, alcance del cambio y diseño prescriptivo

La segunda exposición estuvo a cargo de Carlos Peña, secretario técnico del proyecto de actualización de la norma y académico de la Universidad de Los Andes. Su presentación se centró en explicar cómo debe leerse la NCh433:2026 dentro de la historia normativa chilena. Reforzó la idea de que se trata de una norma de diseño prescriptivo, es decir, un conjunto de requisitos cuyo cumplimiento permite asumir un buen comportamiento estructural, pero sin verificarlo directamente mediante simulaciones más realistas, como sí ocurre en el diseño por desempeño. En esa línea, explicó que el diseño por desempeño fue deliberadamente separado del cuerpo principal de la 433 y derivado a otra norma en desarrollo.

Peña insistió en que la versión 2026 debe entenderse como un refundido entre la norma previa y los decretos posteriores al 27F, no como una norma refundacional. Entre los cambios que identificó, destacó la ampliación y actualización de la tabla de factores R, la incorporación explícita de tipologías que ya existían en la práctica —como prefabricados y sistemas conformados en frío— y el aumento del drift permitido de 0,0020h a 0,0025h para estructuras de acero y sistemas marco plataforma de madera. A su juicio, estos cambios no alteran el fondo del procedimiento tradicional, pero sí abren una ventana para sistemas que antes estaban más restringidos.

También hizo una revisión histórica, desde la norma de 1972 hasta los decretos emitidos tras el terremoto de 2010, para mostrar que muchos de los fundamentos técnicos actuales ya estaban contenidos en versiones tempranas de la normativa. En su lectura, más que reemplazar un paradigma, la nueva 433 reafirma y ajusta una trayectoria previa. 

Francisco Ruz: del análisis por resistencia al análisis por rigidez en la clasificación sísmica de sitios

La presentación de Francisco Ruz, director del Instituto de la Construcción, y gerente general de RyV Ingenieros, en representación de SOCHIGE se concentró en los cambios introducidos por la norma en materia de clasificación sísmica de sitios. Afirmó que, aunque la NCh433:2026 es un refundido de la norma previa y del Decreto 61, en este ámbito sí hay una transformación de fondo. Según explicó, el cambio principal es el paso desde una clasificación basada en parámetros de resistencia del suelo a una basada en rigidez, donde el primer parámetro sigue siendo el Vs30 y el segundo es el período predominante del sitio (Tg) obtenido mediante mediciones geofísicas. 

Ruz recordó que el Vs ya estaba presente en la normativa chilena desde 1993, pero el período del sitio es el elemento novedoso que pasa a incorporarse explícitamente con la NCh433:2026, apoyado ahora en la NCh3793, que estandariza la forma de medir y obtener tanto el Vs30 como el Tg. Enfatizó que para clasificar correctamente se requieren tres componentes: geofísica para el perfil de velocidades, medición del período del sitio y la estratigrafía obtenida de un sondaje estratigráfico conforme a la NCh3364.

Con ejemplos de la Región Metropolitana, Macul, Talca, Concepción y Punta Arenas, mostró cómo el uso del período predominante modifica la clasificación de varios sitios respecto de la normativa anterior. Uno de los puntos más llamativos de su exposición fue la incorporación de nuevas condiciones para clasificar un sitio como F, incluyendo cambios de rigideces significativos en los primeros 25 metros y ciertas condiciones ligadas al período y la amplitud de respuesta. Desde su perspectiva, esto explica por qué algunos sectores migran hacia categoría especial tipo F.

Rubén Boroschek: demandas en sitios F y efectos prácticos de la nueva clasificación

Luego expuso Rubén Boroschek, académico de la Universidad de Chile, quien abordó específicamente las demandas en sitios F. Tomó como punto de partida la presentación anterior y destacó que la nueva clasificación sísmica hará que distintos sitios migren hacia categorías diferentes, con consecuencias directas sobre las exigencias de diseño. Recordó que todos los suelos A, B, C, D y E están asociados en la norma a topografías y estratigrafías aproximadamente horizontales, lo que vuelve especialmente relevante la condición singular de los sitios F. 

En su intervención, Boroschek explicó que el paso a sitio F conduce a la obligación de realizar un estudio especial, cuyo resultado puede derivar en un espectro de diseño distinto, aunque con un límite inferior: dicho espectro no puede ser menor al 75% del espectro normativo que habría correspondido de no clasificar el sitio como F. Añadió que esta situación puede ser particularmente exigente para edificios de aproximadamente 8 a 15 o 18 pisos, dependiendo de su estructuración, ya que en esos períodos puede existir una demanda sísmica mayor. 

Miguel Medalla: edificios de acero y discusión sobre drift

La exposición de Miguel Medalla, director de AICE y socio de AMU Ingenieros, se enfocó en los edificios de acero dentro de la nueva NCh433. Comenzó recordando que la norma fija niveles de fuerza y límites de distorsión, pero no resuelve por sí sola el diseño sismorresistente detallado de estos sistemas, lo que obliga a complementarla con otras referencias: para perfiles laminados y armados, la NCh427/1 junto con AISC 341-22; y para elementos conformados en frío, la NCh427 parte 2 con AISI S400.

Medalla indicó que, al comparar la versión 2026 con la modificada de 2009, las diferencias para acero son pocas y concentradas en ciertas estructuras definidas como “corrientes”. El punto central, sin embargo, fue el cambio en el límite de drift entrepiso, que para marcos de acero pasa a 0,0025h. Esta fue una de las materias que más se discutió en el proceso normativo. En el tramo final disponible de la transcripción, el propio expositor resumió el criterio adoptado señalando que hoy se diseña a los marcos de acero admitiendo un 25% más de deformación que históricamente, algo que —según su exposición— busca ser consistente con niveles que, en teoría, ya venían desarrollándose en estructuras de hormigón. 

Jairo Montaño: estudio para modificar factores de diseño sísmico en edificios de madera

La presentación de Jairo Montaño, representante del CENAMAD de la Pontificia Universidad Católica de Chile, trató sobre edificios de madera con sistema marco plataforma y, más específicamente, sobre un proyecto de investigación orientado a modificar factores de diseño sísmico para estructuras de madera de hasta seis pisos. Explicó que el mandato de ese estudio provino del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), interesado en promover edificaciones en madera por sus ventajas de industrialización y sustentabilidad. Sin embargo, señaló que históricamente habían persistido dudas respecto del comportamiento dinámico de estructuras de madera de cuatro a seis pisos, y que hasta entonces no existía un estudio que validara adecuadamente los factores normativos para ese rango de altura. 

Montaño explicó que, en la práctica, los ingenieros calculistas no utilizaban los factores sísmicos vigentes para estructuras de más de tres pisos, lo que significaba que el sistema no estaba siendo realmente aprovechado. Para estudiar esta materia, el proyecto recurrió a una metodología racional y consistente basada en FEMA P-695, que implica recopilar información normativa y experimental, desarrollar arquitecturas tipo, diseñarlas estructuralmente, construir modelos no lineales y evaluar probabilidades de colapso respecto de criterios predefinidos.

Mario Lafontaine: comportamiento del hormigón fisurado y verificación con segunda intensidad sísmica

El presidente de ACHISINA, Mario Lafontaine, sostuvo que en el caso del hormigón lo único que se conoce con certeza es la presencia de la grieta, y que ese agrietamiento debe ser considerado por su impacto en la rigidez lateral, especialmente frente a solicitaciones dinámicas como los terremotos. En esa línea, planteó que, para la nueva intensidad sísmica utilizada en el desplazamiento de techo, sería conveniente trabajar con una segunda intensidad sísmica, de modo de diseñar con un terremoto y verificar desempeño con otro. 

Matías Hube: continuidad del sistema chileno de muros de hormigón armado

La última presentación del día estuvo a cargo de Matías Hube, director del Departamento de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien abordó el caso de los edificios de hormigón armado. En el inicio de su exposición, indicó que en esta materia la norma cambió poco y que lo que hoy existe responde más a un aprendizaje acumulado que a una transformación reciente. Subrayó que los edificios de hormigón en Chile se construyen desde hace mucho tiempo y que esa experiencia ha sido decisiva en el desarrollo del sistema estructural dominante en el país. 

Asimismo, señaló que una característica distintiva del caso chileno es la amplia utilización de muros de hormigón, a diferencia de otros países que recurren con mayor frecuencia a pórticos. A su juicio, esto se explica porque históricamente se observó que los edificios de hormigón con muros eran muy buenos, muy resistentes y generaban poco daño, lo que ayudó a consolidar esta tipología como solución habitual para la edificación nacional.

En su conjunto, el seminario mostró una visión compartida: la NCh433:2026 no fue presentada como una norma refundacional, sino como una actualización que consolida y ordena el marco vigente, manteniendo en lo esencial el diseño prescriptivo tradicional, pero incorporando precisiones y aperturas relevantes en ámbitos específicos. Entre ellas destacan:


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