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El diseño pasivo aplicado al espacio público: el caso del Jardín Botánico Chagual

Enero 5, 2021

Con el Parque Metropolitano de Santiago como mandante, este proyecto ha incorporado múltiples estrategias que harán de esta gran obra un lugar acogedor y sustentable.

Los jardines botánicos han jugado un importante papel en el estudio, conservación y difusión del valor de las plantas a nivel mundial. De ahí que sea tan emblemático el proyecto “Jardín Botánico Chagual”, mandatado por el Parque Metropolitano, que busca obtener la Certificación Edificio Sustentable (CES). Su propuesta arquitectónica consta de cuatro edificios. Uno de ellos es el Centro de Visitantes (Edificio del Aire), que sirve de acceso en la parte superior y contiene el programa administrativo, sala de exposiciones, cafetería y salas multiuso.

Infraestructura y naturaleza

Asimismo, en el proyecto destaca una terraza que propicia un primer encuentro desde una posición privilegiada con amplias vistas hacia el jardín y la Cordillera de los Andes que alberga al conocido Cerro el Plomo, que con sus más de 5.400 msnm atrae a aficionados al trekking y el trail running. “Corresponde a un proyecto que mezcla espacios de oficinas con recintos de exposición y circulación de público. Los senderos exteriores a través de los jardines son la conexión entre los edificios”, explica ingeniero asociado de E3 y asesor CES, Matías Yachan.

La Plaza del Origen (Edificio de la Tierra), ubicada en el centro del recorrido del jardín, se propuso para quienes necesitan una pausa durante su recorrido, bajo una gran sombra, orientada en conexión con la simbología y la visión cósmica de los pueblos originarios. El edificio genera un espacio cubierto donde el visitante podrá descansar y vivir una experiencia vinculada a los orígenes del universo.

En tanto, el Edificio de Investigación Botánica (Edificio del Agua) se erigirá como un centro destinado a la investigación, registro y planificación del Jardín Botánico Chagual, que se coloca sobre las lagunas destinadas a la fitorremediación. Éste contará también con biblioteca, sala de lectura, laboratorios y salas relacionadas con la labor investigativa y ofrecerá óptimas condiciones de vistas, iluminación y ventilación natural.

Por su parte, el Edificio del Fuego, vinculado a las instalaciones del actual Vivero Leliantú, consta de un patio de maniobras y estancias relacionadas con el personal de mantención del Jardín Botánico, como comedores, bodegas, camarines y otros recintos técnicos y de apoyo. Además, se consideran otros programas asociados al óptimo funcionamiento del jardín. En este ámbito, destacan los sombreaderos distribuidos en el recorrido e integrados con los diseños de los distintos jardines temáticos.

“Se jugó con aislaciones mayores a las estándares, intentando evitar la existencia de puentes térmicos y generando grandes pieles semi opacas en las zonas acristaladas evitando grandes ganancias solares, pero permitiendo mantener muros cortina”, detalla el asesor CES, Matías Yachan.

En este trabajo de ingeniería y construcción, el “Manual de Diseño Pasivo y Eficiencia Energética en Edificios Públicos”, publicado por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, en colaboración con el Ministerio de educación, ha sido clave. Estrategias como el diseño en función del clima, la selección de materiales, la temperatura, la humedad, los vientos y las estrategias de diseño arquitectónico pasivo, estuvieron enfocadas en “aprovechar las ventajas del clima y minimizar sus desventajas, con el objetivo de alcanzar el bienestar de los usuarios de las edificaciones públicas con un mínimo consumo de energía”.

Y aunque el proyecto sufrió grandes mutaciones en su arquitectura en el transcurso de la etapa de diseño, lo que significó re pensar las soluciones constructivas, el diseño pasivo ha sido siempre un punto central para todos los profesionales detrás del Jardín Botánico Chagual que le cambiará la cara a Vitacura.


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