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Incorporación de economía circular en la industria abrirá paso a la optimización, la innovación y el emprendimiento

Diciembre 7, 2020

El enfoque será lograr un sistema económico basado en modelos empresariales que sustituyan el concepto de “fin de vida” por reducción, reutilización, reciclaje y recuperación de materiales en los procesos de producción, distribución y consumo.

Según la Fundación Ellen MacArthur, para el 2050, el 75% de la población residirá en ciudades. Sin embargo, en el modelo económico lineal, el 75% del consumo de recursos naturales tiene lugar en las ciudades produciendo el 50% de los desechos globales, y entre el 60 y 80% de las emisiones de gas de efecto invernadero.

Por lo tanto, adoptar un modelo de economía circular ofrece una oportunidad para enfrentar el desafíos de repensar la forma en que usamos los materiales.

La economía circular no es un objetivo en sí mismo, sino más bien el medio para alcanzar el objetivo del desarrollo sostenible. En este sentido, tal como menciona la Fundación Ellen MacArthur, la construcción es considerada uno de los cinco sectores claves para alcanzar este objetivo ya que representa alrededor de un tercio del consumo mundial de materiales y la generación de residuos, y estos impactos pueden ser contrarrestados implementando nuevas técnicas de construcción que estén en línea con los principios de la economía circular.  

Felipe Ossio, Académico de la Escuela de Construcción Civil de la Pontificia Universidad Católica, señala que “a diferencia de la economía lineal -que es extraer, consumir y desechar-, para lograr una economía circular, donde mantenemos los recursos en circulación el mayor tiempo posible, es imprescindible el trabajo colaborativo, es decir, un gran ecosistema trabajando juntos para alcanzar el desarrollo sostenible. Debemos encontrar nuevos puntos de encuentro, donde todos los actores de la cadena de valor aporten y reciban los beneficios de los otros, en un espiral de desarrollo positivo y sostenible”.

En este sentido, Carlos Bascou, Presidente del Consejo de Productividad, Innovación y Construcción Sustentable de la CChC, y director del Instituto de la Construcción, señala que es fundamental el uso de tecnologías, la reutilización de residuos, la optimización en el uso de los recursos, especialmente energía y agua, y sobretodo el trabajo mancomunado. “Es clave participar en diversas instancias de colaboración con distintos actores tales como MINVU, MOP, Instituto de la Construcción, CORFO, Agencia de Sostenibilidad Energética, entre otros, y difundir los beneficios económicos, sociales y medio ambientales en pro de una meta común, que es la de lograr una industria más sustentable de lo que es hoy, y que permita construir mejores ciudades para todos”.

Nuevas oportunidades

La economía circular en la construcción presenta grandes desafíos como son investigar, desarrollar e innovar en soluciones no existentes actualmente. Asimismo, se abren innumerables posibilidades para la optimización y el ahorro de recursos, así como para la innovación y el emprendimiento.

“Deberemos desarrollar nuevos materiales que permitan valorizar los RCD, que sean buenos sustitutos y cuya entrega de valor no sea únicamente que sean sostenibles, deberemos desarrollar procedimientos y técnicas de diseño y construcción que permitan adaptar los edificios y deconstruirlos al final de su ciclo de vida, además de definir sistemas de certificación de materiales reutilizados que permitan su utilización con seguridad y calidad esperada, y nuevos modelos de negocios con enfoque colaborativo”, señala el académico de la UC.

“La necesidad de involucrar tempranamente a todos los actores y trasparentar la información e impactos, hará florecer la innovación y desarrollar nuevas formas de interacción donde  los beneficios económicos, sociales y medioambientales sean buscados por todos. Es fundamental cambiar el paradigma de cómo construimos para enfrentar los desafíos actuales y futuros. Una reinvención que va de la mano de la innovación, desarrollo de nuevos modelos de negocios y creación de empleos de calidad, que al mismo tiempo ayuden a disminuir el impacto climático”, añade el director del IC.

Iniciativas a destacar

Sin duda la creatividad y el uso de la tecnología son los pilares de los proyectos que se han anticipado en materia de economía circular. Podemos ver neumáticos en desuso que se convierten en combustible o en productos para la industria agrícola; residuos de los afiches publicitarios que se transforman en material de alta durabilidad para la construcción; o plásticos descartados que mediante un tratamiento quedan disponibles para su utilización como insumos para la minería.

Felipe Ossio, comenta que hay dos iniciativas que destaca.”La primera es Recylink, donde mediante una plataforma se relacionan generadores de RCD y organizaciones capaces de valorar esos RCD, contribuyendo a una gestión sustentable de los mismos y generando empleo a través del uso de la tecnología. El segundo es la Plataforma Industria Circular de la Región de Valparaíso que busca diseñar e implementar una plataforma de facilitación y seguimiento de iniciativas de simbiosis industrial desde el enfoque circular”, comenta.

Por su a parte, Carlos Bascou, señala que en el área inmobiliaria hay un proyecto que será referente. “Se trata del proyecto Mercado Urbano Tobalaba (MUT) que contará con múltiples ejes de circularidad concebidos desde su diseño, con el concepto de Edificio Parque que posibilitará la densificación urbana de forma sustentable, con un fuerte enfoque en reducción de residuos mediante clasificación, compactación de reciclables, tratamientos orgánicos en biodigestor y generación de biomasa, entre muchas otras cualidades.

En definitiva, el enfoque circular implica construir pensando en el futuro, en lograr un sistema económico basado en modelos empresariales que sustituyan el concepto de “fin de vida” por reducción, reutilización, reciclaje y recuperación de materiales en los procesos de producción, distribución y consumo.