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20 años Instituto de la Construcción

Tomás Guendelman: “El Instituto tiene mucho que decir, aportar y canalizar”

A raíz de la conmemoración de los 20 años del IC, damos inicio a una serie entrevista de personajes relevantes del sector en Chile.
El primero es el ingeniero civil Tomás Guendelman, quien revisa los avances más relevantes de su área.
Noticia 3La trayectoria de Tomás Guendelman marca impresionantes hitos en el devenir de la ingeniería en Chile, siendo un relevante articulador de la incorporación de nuevas tecnologías en el ejercicio de la especialidad, trayectoria que le ha valido ser mentado como el padre de la ingeniería moderna en Chile.

Con más de 50 años de ejercicio profesional y millones de metros cuadrados revisados, también suma importantes reconocimientos y una nutrida trayectoria académica, con más de 1.700 alumnos y 150 memorias de título.

Con motivo de los 20 años que celebra en 2017 el Instituto de la Construcción, Tomás Guendelman abre una serie de entrevistas dedicadas a relevantes personajes del sector en Chile, revisando los principales avances en las actividades que actualmente marcan su devenir profesional: la ingeniería antisísmica y la revisión de proyectos de cálculo estructural.

A su juicio, ¿cuáles son las principales fortalezas y avances en modernización y ventajas de la infraestructura sísmica en Chile?

La calidad de la ingeniería sísmica en Chile, de manifiesto en la histórica baja victimización de sus obras, desde la ocurrencia del terremoto de 1939 en Chillán, ha sido reconocida internacionalmente.

Posterior al sismo de 1985 que afectó a la zona central del país, tanto en la costa como en Santiago, diversas misiones internacionales recorrieron la zona y pudieron comprobar el extraordinario desempeño de la ingeniería chilena; comentarios de pasillo entre los participantes fue el asombro por el comportamiento de los edificios chilenos y el anhelo de que pudiese replicarse en otras partes del mundo. Este logro dio origen a la descripción de la forma de construir en el país con un nombre propio que nos puso la comunidad internacional: "El Edificio Chileno".

También es destacable que Chile sea el único país latinoamericano que ha sido dos veces sede de la Conferencia Mundial de Ingeniería Antisísmica, que recientemente recibió nuestro país en su edición 16°. A nivel mundial, será Japón el primer país que realice más de dos conferencias mundiales, cuando se celebre la décimo séptima versión en 2021.

Chile es uno de los países más sísmicamente expuestos a terremotos en el mundo y esta doble consideración internacional a la cual he hecho referencia, reafirma que seamos considerados internacionalmente por el desempeño de nuestras edificaciones.

¿Cuáles han sido los factores que han cimentado este panorama actual?

El primero de ellos, la alta responsabilidad de los distintos actores que intervienen en la construcción: partiendo por el cálculo estructural, materia que es tratada con rigor en las universidades. Los egresados de las distintas carreras de ingeniería estructural en el país cumplen de manera muy eficaz con los requisitos que los califican internacionalmente para este fin.

También existe un gran nivel de responsabilidad profesional y económica de quienes construyen: el sector en Chile no tiene comparación con lo que ocurre en otros países con similar nivel de economía.
La construcción es responsable, los materiales son calificados y cualquier modificación normativa en el mundo, es tomada en consideración y analizada con profundidad. Las normas tienen actualizaciones distantes en el tiempo, porque hay mucha reflexión en el camino y no un afán precipitado de innovar por innovar.

En tanto, en los últimos diez o más años, ha influido positivamente la incorporación de los revisores de proyecto, instancia que en el mundo desarrollado existe hace mucho tiempo. Es extraordinario observar el efecto de esta instancia ejecutada por un especialista que provee una mirada alternativa, a través de procedimientos que le son propios por su experiencia o métodos, confirmando los resultados del primero y verificando el cumplimiento de las normas, de forma independiente.

La revisión de un proyecto detecta problemas que escapan a la visión unilateral que haría el calculista, lo cual no quiere decir que se equivoque, sino que una doble mirada elimina un alto porcentaje de problemas.

¿Cuáles son los principales desafíos para continuar una senda de avance?

En este momento, el principal bemol lo constituye la vulnerabilidad de los elementos secundarios o no estructurales.

El diseño de estos elementos estaba debidamente estipulado en la norma sísmica que establecía criterios de desempeño y cuantificaba la demanda sísmica sobre ellos y sus sujeciones, a pesar de lo cual el proyecto estructural no lo abordaba con rigor ni realizaba labores de revisión y control de estos elementos.

Sin ir más lejos, en el sismo del Maule, en Chile central, el 27 de febrero de 2010, se estima que los daños en elementos no estructurales representaron el 70% del total, con diversos problemas en ventanas, tabiques, cielos falsos, equipos de aire, redes de incendio, instalaciones eléctricas, ductos de agua, vías de evacuación y elementos mal anclados.

Conociendo esta situación, se han producido modificaciones normativas de importancia, una de ellas es que no basta proteger la vida humana, sino que también hay que hacerlo con los contenidos. Es necesario establecer un control de daños a través de la identificación de niveles de desempeño.

Este panorama modificó la normativa chilena, que sucesivamente fue mejorada con Decretos Supremos (117 y 118 de 2010) y, al haberse detectado algunas deficiencias de estas disposiciones muy prematuras en relación con el sismo, a fines de 2011 se reemplazaron ambos por los Decretos Supremos 60 y 61, que actualmente complementan la normativa vigente para darle actualidad.

Además, se han creado normas para el análisis sísmico de edificios con aislación (NCh 2745) en una nueva versión de 2013 y se está trabajando aún en la de disipación de energía.

En relación con los elementos no estructurales, se ha establecido una normativa específica que complementa lo que establece la norma sísmica NCh433. La primera versión, NTM 001 de 2011, fue preparada en el Instituto de la Construcción, por encargo del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y entre sus principales alcances destacaba el requisito de certificación de integridad de los componentes y sistemas no estructurales, sus anclajes y fijaciones.

Se busca que no se produzca una falla en cadena, estableciendo el concepto de daño consecuencial, que obliga a que la falla de un componente no derive en daño para otro.

Esta norma, aunque temporal, fue la base significativa de la actual norma que oficializó el Instituto Nacional de Normalización (INN), NCh 3357, que establece los criterios mínimos de diseño sísmico para componentes y sistemas no estructurales, sus soportes y fijaciones a los edificios en que se encuentran instalados.

Es importante señalar que no se trata de una norma independiente, sino que debe aplicarse en conjunto con las normas chilenas de diseño sísmico estructural.

Se exige una certificación del diseño a nivel operacional que pude ser analítico, experimental o basado en experiencias existentes. Además, se requiere que la documentación que demuestre el cumplimiento de este requisito sea inspeccionada y aprobada por un revisor inscrito en el Registro Nacional de Revisores de Proyecto de Cálculo Estructural.

Con estos avances, las componentes no estructurales pasan a ocupar un lugar relevante en el diseño y la construcción. En tanto, se establece un concepto especial para que aquellos que son esenciales y comprometan la vida, estén asegurados.

Hay que considerar que las normas deben estar sometidas a una permanente revisión, es decir, tener el concepto de que todo lo que está terminado, queda obsoleto desde ese mismo instante.

Entre las recomendaciones y normativas para el análisis y diseño sísmico, puedo mencionar:

  • Reforzar las exigencias del debido cumplimiento de normas.
  • Reforzar las exigencias de revisión del proyecto de cálculo.
  • Reforzar las disposiciones de diseño y sujeción de elementos no estructurales.
  • Exigir estudios de Mecánica de Suelos, propios del emplazamiento de cada proyecto.
  • Incentivar el uso de sistemas de disipación de energía.
  • Definir, en detalle, el uso de espacios y de cargas habituales, especiales o esporádicas
  • Dejar establecido que ciertas acciones futuras pueden afectar el diseño original (como, por ejemplo, las solicitaciones de empuje de tierra).
  • Intentar comprender el mecanismo de falla, o al menos, identificar el detonante principal de la eventual falla.
  • Establecer en normas la exigencia de confinamiento en cabeza de muros.
  • Considerar y atenuar los efectos de las deformaciones de largo plazo.
  • Restar vulnerabilidad a elementos secundarios.
  • Considerar obligatoria la Inspección Técnico de Obra (ITO).
El Instituto de la Construcción cumple 20 años en 2017. ¿Qué aportes considera que han sido relevantes en este tiempo y por qué?

Tuve contacto con el Instituto de la Construcción prácticamente desde sus inicios, debido a que en esa época tratamos de hacer efectivo un proyecto presentado a las autoridades para medir la vulnerabilidad del parque de viviendas del país; ahí trabajamos con Dante Bacigalupo y José Pedro Campos. Lamentablemente, por diversas razones no continuó adelante, con la advertencia de un condicionamiento especial y relevante: ¿Qué pasa si hay que reforzar todas las estructuras del país? No es fácil descubrir una interrogante si no habrá la capacidad para atenderla. Sin embargo, a través de esta experiencia pude conocer al Instituto de la Construcción, apreciar el rol que juega y creo que su aporte ha sido importante, principalmente y en lo que me concierne, en las siguientes materias:

  • Al auspiciar y lograr la oficialización de la revisión de los proyectos de cálculo. Por muchos años lo tuvo a su cargo, hasta que pasó directamente al Minvu. Es importante tener en consideración que el volumen de viviendas es enorme y cada una de ellas, por sobre cierto nivel, requiere la visación del revisor. Creo que el IC jugó un rol importantísimo.
  • Al liderar la modificación del Decreto Supremo relativo a la NCh 433 para crear el actual Decreto Supremo 61. Fui presidente de una de las subcomisiones. También, el IC encabezó la modificación del Decreto Supremo 60 para el Código de Hormigón Armado, comisión que presidió Fernando Yáñez.
  • Al liderar y ser sede para la modificación de la normativa relativa a instalaciones y edificios industriales, NCh 2369, además de muchos otros aportes que escapan a este recuento.
Creo que el profesionalismo de esta institución se ha manifestado en la confianza que en ella depositan importantes instituciones privadas y públicas del país, lo cual es señal inequívoca de que el actuar del Instituto de la Construcción ha sido legitimado por el paso del tiempo y continuará frente a las tareas que vienen hacia el futuro, en que probablemente la tecnología va a provocar cambios significativos en los materiales que se empleen y la forma y velocidad en que se construya. El Instituto tiene mucho que decir, aportar y canalizar, de modo que no tengo más que felicitar a la institución por lo logrado y darle el apoyo anímico para que lo que viene a futuro siga siendo emprendido con igual voluntad y profesionalismo.

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